No es ningún consuelo constatar que en las condiciones instauradas por un régimen como el nazi hubiera zonas de aparente normalidad; al contrario, resulta más bien siniestro. A las generaciones posteriores no debe de resultarles sencillo entender lo «indiferentes» al terror que pudieron mantenerse los «apolíticos». Sin embargo, no se puede abordar el escándalo de la simultaneidad con prejuicios morales, pues no es sencillo referirlo únicamente al pasado. Su virulencia no se ha aplacadao tampoco en las condiciones históricas actuales, mucho más confortables.
E. M. Enzensberger - Hammerstein o el tesón.
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