lunes, 26 de marzo de 2012

DXXVIII. Koestler.

Llegaron también nuevos libros, y los clásicos de las ciencias sociales aparecieron con otras notas marginales y distintos comentarios; las antiguas historias fueron reemplazadas por historias nuevas; y los viejos recuerdos de los jefes revolucionarios muertos se cambiaron por otros recuerdos diferentes de los mismos difuntos.  Rubashov recalcaba con ironía a su secretaria que lo único que les faltaba por hacer eran nuevas ediciones revisadas de los números atrasados de todos los periódicos.


Arthur Koestler - El Cero y el Infinito.

2 comentarios:

g. dijo...

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Toda esta parte me hizo recordar a 1984 (Que cada vez se me hace más pastiche). Más que nada la parte del final.
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Reescribir la historia.
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A ver, tengo historias al margén que fui recopilando de este libro.
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1- Está en una lista (Top 10) de las 100 mejores novelas en inglés del siglo XX de la Modern Library. Cuestión, la novela fue escrita en alemán. Pero, el original en alemán se perdió y queda como "canónica" la versión en inglés.
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2- Títulos: En español se usa El Cero y el Ínfinito, que viene del título francés Le Zéro et l'Infini. En inglés es Darkness at noon (Algo así como Oscuridad en el medidía). En alemán es Sonnenfinsternis (Eclipse de sol).
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Yo lo leí porque los domingos leo diario perfil y en una nota de opinión Andrew Graham-Yoll decía que los comunistas franceses en la inmediata postguerra le tiraban la culpa a este libro por no haber ganado las elecciones. Claro, que de tener ese poder un libro (Cosa que no es cierto, pero bah) yo lo quería leer.
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Lo encontré en los saldos, a muy buen precio, de El Atril de Lomas, todavía había dos ejemplares hace dos meses. Recomiendo a todos los que lo quieran leer.
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La historia es la de Rubashov. El cual es un revolucionario de primera hora, que en un país tal, su país, o su país de su revolución, lo meten preso. O sea, el mismo régimen que él luchó para establecer lo mete preso.
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El eco es las purgas estalinistas, el eco es la Unión Soviética, el eco es Stalin, el eco es Beria, el eco es esa época. El libro es más o menos contemporaneo a eso (bah, no, es del 41, creo, pero es el primero).
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Es muy muy muy bueno. A mi me gustó tanto que pensé en regalarle un ejemplar a Gustavo, porque pensé que le iba a interesar. Como todos mis planes, jamás se cumplen.
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Obvio que Rubashov no hizo nada de lo que dicen que hizo. Sus crímenes no existe, pero ahí está el quid, porque Rubashov se la juega, porque todavía cree en lo que ha creado. El libro es un conglomerado entre su vida en solitario en su prisión, su vida pasada siendo funcionario del gobierno revolucionario y los interrogatorios.
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Tiene momentos súblimes de filosofía política. O por lo menos, a mí me lo pareció.
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Por ejemplo, algo chico, pero genial, es que a Rubashov lo llevan a varias oficinas donde nota que hay una marca en la pintura donde hubo un cuadro. Él sabe qué cuadro era el que estaba colgado, porque él estaba en esa foto, eran los miembros originales de la revolución, hace el recuento y estaban casi todos muertos. El Número uno (Stalin) se los había cargado a todos. El cuadro, o mejor dicho, la marca del cuadro, creo que es un gran recurso narrativo en el libro.
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Sería algo así como una roman à clef (más o menos, igual). Porque se puede leer los historia inicial de la URSS, los intentos de la revolución en Alemania, a Stalin, a Lenin, a las purgas, sin que nunca se explicite tal. No se necesita eso, obvio, y así funciona mejor, pero si se quiere leer así, se puede. (Roman à clef es algo que aprendí hace poco, Adan Buenosayres es, me parece, también, ese tipo de novela).
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Listo, aunque, como casi siempre, queda mucho por decir.
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Sabrina dijo...

Voy a comenzar a pasar varias horas de mis días adentro de tu blog,
Veo que compartimos algunos gustos literarios, sobre todo los rusos.
Un abrazo,