sábado, 6 de diciembre de 2008

LXVIII. Panizza

MI VIDA

Mi vida era un jardín sin jardinero,
huerto cerrado al sonreír humano,
donde mi corazón, por un arcano
soñar, se marchitaba sensiblero.

Tú hiciste florecer al duraznero
y llenarse de pomas al manzanero...
Por tí el pobre yuyito más villano
arrogancia cobró de jazminero!

Por tí, la luz del sol brilló en sus hojas;
por tí se fueron todas las congojas
y anidaron los pájaros cantores;

Y así, mientras lo sigas cultivando,
bajo el riesgo ideal de tus amores
seguirá retoñando y retoñando... !

Delio Panizza - Cardos en Flor

6 comentarios:

g. dijo...

El día empieza mientras vos estás buscando un cuento.
Pero el día es la noche, y tú estas durmiendo. Y vos estás copiando un cuento, comentando un cuento; escribiendo tu cuento. El de tu vida.
Te vas a dormir, mientras das vueltas en la cama. Son las cuatro.
Te levantas a las ocho y media, pero remoloneas un rato más.
A las nueve estás trabajando. Ya estas dando vueltas. Punto muerto, embrague, primera, embrague, segunda, puteada.
Primer cliente. La mañana discurre entre el sol y la luna escondida.
Volves al auto, primero pasas por lo de tu abuela. Allí está ella que te espera con croquetas de arroz que comes mientras ven a Carlitos Chaplin en Europa Europa. Comentan, ella te dice que hoy tu abuelo hubiera cumplido 81 años. Te dice que no era tan viejo, que podría haber seguido. Vos respondes que cuando es la hora, es la hora. Mientras la Mita habla del destino, y te da la razón. Nos reímos de él, que hoy hubiera cumplido 81, que murió un día antes de mi cumpleaños 26. Lo tuve 25 años y 364 días.
Volves al trabajo, seguis en ello. Más clientes, más problemas, más ventas, menos soluciones.
Llegas a casa. Charlas. Y de nuevo al trabajo. Esta vez a la oficina, a hacer la parte de gestión.
Una vez allí lees los comentarios hermosos que dejaron por acá. Lees también los que dejaron por allá. Los de por allá te hacen mejor al ego, los de por acá son una caricia.
Hablas con personas, personas nuevas, personas viejas, personas que están. Charlas con personas que no están. Lees música y lees libros.
Volves a casa, con sueño. El crítico nro 2 hizo extensiva su oferta de verte. Aceptas, aunque dudas, tenés sueño. Mucho. Te arden los ojos, como ahora.
En casa. Dormís la siesta. Serán tipo 17.30 y te levantas serán tipo 19.30. Lees un par de ensayos de Vila-Matas. Dejas uno, porque dejas uno. Para no abrir el cuaderno verde.
Buscas la Guía T. Por si acaso. Pero no te perderás. Como un porteño más haces el camino.
Poco embrague, poco freno, pocos cambios. Pocos coches, mucha gente de viaje. De viaje vieja.
Andas. Yrigoyen, 9 de julio (Sur y principal), das vueltas por microcentro porque el gobierno porteño decidió que la calle que necesitas usas para retomar esté cerrada. Tomas Marcelo T y subís. Subís hasta llegar a Palermo. Una vez allí te estacionas enfrente de un hotel, cerca de la Iglesia.
Chequeas comentarios. Encontrás uno, allá, que te pone la piel de gallina. Y encontrás otro que te dice hoy poema.
Lo ves al Crítico N°2. Hablan. Miran a Banfield. Charlan. Se ríen. Comentan. Problemas. Trabajo. Puesta al día. Paseo. Plata. Comida. Segundo tiempo. Gol. Gol. Risas. Paseo por Palermo.
Dos personas nos piden plata. Uno nos pide monedas. Un pibe. Otra piba pide algo. No hay plata. Chistes, risas. Más risas.
Paseo, historias de novelas. Historias de cuento. Histerias.
Te das cuenta que hay personas que son verdaderos amigos. ¿Para qué uno quiere mil, se si tiene uno de verdad? No quiero un millón de amigos, tengo uno de verdad. El Crítico N°2.
Charlas. Más. Videos. Risas. Cansansio. Juegos. Decido que hay que retirarse. Me pide que le de un aventón. Lo aviento.
Solo. Ando de vuelta. Santa Fe. Segunda, embrague, tercera, embrague, cuarta, senda verde. Taxis putos. Colectivos degenerados. Gente que maneja mal. Pero no tan mal como en provincia.
Volves a casa. Yrigoyen, el puente carretero. 29 de Septiembre. Maipu (Hermosa en la madrugada), Arenales. La cancha de Banfield. Un par de vueltas casa. NO llamaste a la seguridad, desde que no está más ella acá no la llamás más. Si va a pasar algo que pase, y si no que no pase.
Entras a casa. Prendes el equipo de audio. Querés música. Sin palabras, en ningún idioma. Jazz. Coltrane. Giants Steps. Desde el track uno. CD. Sí. Necesitas un poema.
Miras a tu derecha y ves un libro viejo, que sacaste de la casa de tu abuelo. Tenías la idea de Baudelere, al voleo. Elegís a Panizza, al voleo. Pero elegís entre el poema MI VIDA y HOY. Elegís el primero porque es más corto. Tenes sueño y es tarde, lo publicas a las 4.30 de la mañana. Y empezás a escribir el comentario, sobre tu día.
Un día raro. El cumpleaños de tu abuelo ausente pero nunca ausente. Siempre presente en los recuerdos. Último cumpleaños, el ya mal, sanguches de miga, charla con ella. Risas, pocas.
Te rematas la cabeza pensando en anónimatos no tan anónimos, pero sólo un rato. No vale la pena. Ya no hay penas ni glorias.
El abuelo Ito. Miguel. Hoy 81 años, o pudo ser ayer, o antes de ayer o el 1 de Diciembre. Un misterio que se llevó el tiempo. Y nos deja acá.
En su otro misterio. Sus dos nietos que están dando vueltas por la vida.
Escuchando a Coltrane. Jazz. Track 7; son las cinco (Casi). Tiene sueño.
Lo extraña.
La extraña.
Es extraño.
Pero al final es un buen día. De un día que no espera nada.
Mañana, ¿Libros? No. El domingo. El ateneo de Florida. "Cardos en Flor" Ateneo de Florida. MCMXXIII. 1923. Viejo libro. Viejo. Otra joya. De mi bisabuelo. Como muchos.
Poemas.
Poemas.
Cansado.
A mí día le faltan aristas y visiones de crónopios. Le faltan figuras en el caleídoscopio. Le falta eso que tuvo hoy.
Y tengo risas. Y tengo alegrías. Efimeras o eternas.
Y tengo sueño.
Me voy a dormir. Como estoy.
Tranquilo. A dormir.
Son las cinco. Sí, y Coltrane se cayó... Coltrane se cae; ¿Habrá hablado con mi abuelo hoy? ¿Y Miles Davis? ... Seguro que Miguel le está contando sus aventuras en la cancha de basketball a ese jazzista blanco que tanto le gustaba...
Seguro que vio a Julio Sosa y le dijo que a la Mita le encanta. A Pugliese. Gardel mira de reojo a mi abuelo. Mi abuelo es más grande que todos esos grandes.
Mucho.
Sin dudas.
Y viviré su día como su cumpleaños, con la Mita y todos.

Eclipse dijo...

triste y melancólico, hoy, mister yi...
a mi me tiene perdida el vicio de la desidia, el desánimo y la desmotivación. sí, puede ser un vicio también.
mi día fue un tanto extraño también y siento que no puedo escribirlo. reencuentros. se resume a eso. reencuentros con viejas amigas y nuevas certezas, cierta nostalgia reconfortante que me dice que el tiempo no siempre hace destrozos, que a veces sirve.
y las casualuidades que una y otra vez me golpean la cara y me anulan la capacidad de pensar con claridad.
me ha dejdo pensando esta entrada de hoy.
intentaré subsanar mi sábado, aunque no sé si pueda.
pensaré en los cines y mates que nos debemos, quizás algún brindis virtual nos sorprenda a la noche, cuando más desgano al fin me abata.
celebre, celebre tranquilo!

Javier dijo...

Es un sinsentido atroz, y siempre lo será para gente como vos, solo queda la resignación, que te hace menos vulnerable y en todo caso un poco mas fuerte. Es todo lo mismo, y cuando lo entendés a una temprana edad pensas que no vas a poder vivir el mismo día todos los dias hasta que te mueras. Pero hay ratos, momentos que son cortos pero que tienen la desgracia de ser realmente mas brillantes que el resto, que te hacen olvidar esta mierda... y cuando se van, te dejan esa desgraciada memoria plancetera, y entonces buscás repetirlos, hoy, mañana, pasado, cuando sea, pero es una trampa mortal, es una trampa, mortal, donde todos caemos, vos, yo, el y aquel otro. Algunos viven en la trampa, y no se dan cuenta. Estos son mas felices, o menos infelices.

Un abrazo, o dos.

Terapia de piso dijo...

Lo dañino es cuando sólo esa luz hace florecer todo eso.

José Roberto Coppola

Emilia dijo...

Me gustó mucho la narración de tu día.
Entretenida manera de considerar las horas que pasamos jugando a vivir.

Ojalá la mayoría de los días sean así de amables con uno.

Ojalá.

Saludos!

Cloe dijo...

La vida como un jardín. En mi presente sobreviven sólo aquellos cactus que no necesitan cuidado alguno.

Besos