viernes, 2 de abril de 2010

CCLXXXV. Guimarães Rosa.

- Eso mismo creo ahora, señor Mayor. Conozco un caso que pasó, hace muchos años, contado por mi padre, que cuando era joven fue peón de un tal Leoncio Madurara, en el sertón. Leoncio Madurera era un hombre herodes, que vendía ganado y despés mandaba emboscar a los vaqueros en el camino, para matarlos y volver a tomar las reses. Pues mi padre contaba que cuando murió y los parientes estaba velando el cuerpo, las vacas lecheras comenzaron a berrear feo, de prenete en el corral. La cosa es que el novilla negro bramaba:
- ¡Madurera!... ¡Madurera!...
Y las vacas respondían, caminando:
- ¡Se fue a los infiernos!... ¡Se fue a los infiernos!...
... Tuvieron que soltarlos a todos y ahuyentarlos hacia el pastizal porque no querían salir de la cerca de la casa. Y mi padre contó que, de lejos, uno todavía escuchaba su maldición cuando subían el camino del cerro, sin parar de berrear:
- ¡Madurera!... ¡Madurera!...
- ¡Se fue a los infiernos!... ¡Se fue a los infiernos!...
... Da un escalofrío en la espalda incluso al contarlo...

João Guimarães Rosa - Sagarama ("El burrito pardo").

3 comentarios:

Crítico Nº 2 dijo...

Y... Madurera, tú debes de hacer como Herodes: TE JODES.

Julia S. dijo...

Te pruebo.

g. dijo...

Tragador de entradas.