- ¡Cama... rra... das! ¡Yo, es decir, un hombre pobre, un prorrr... letario, cama... rra... das!
Retumbaron los aplausos.
- ¡Bien..., cama... rra... das! ¡Visto el terrible, es decir...! ¡Visto el terrible depotismo de este Gobierno...! ¡Entonces yo, eso es, un hombre pobre y prrr... oletario, digo! ¡A la huelga..., cama... rra... das!
Retumbaron los aplausos («¡Así se habla!», «¡Eso es!», «¡Quitadle la palabra!», «¡Es un escandalo!», «¡Está borracho!»...).
- ¡No, no estoy borracho, cama... rra... das! Y resulta que una contra esa misma burguesía, los obreros, los obreros... ¡En una palabra, echar agua bajo sus pies...! ¡Eso es la huelga...!
(Un puñetazo en la mesa: una lluvia de aplausos).
Retumbaron los aplausos.
- ¡Bien..., cama... rra... das! ¡Visto el terrible, es decir...! ¡Visto el terrible depotismo de este Gobierno...! ¡Entonces yo, eso es, un hombre pobre y prrr... oletario, digo! ¡A la huelga..., cama... rra... das!
Retumbaron los aplausos («¡Así se habla!», «¡Eso es!», «¡Quitadle la palabra!», «¡Es un escandalo!», «¡Está borracho!»...).
- ¡No, no estoy borracho, cama... rra... das! Y resulta que una contra esa misma burguesía, los obreros, los obreros... ¡En una palabra, echar agua bajo sus pies...! ¡Eso es la huelga...!
(Un puñetazo en la mesa: una lluvia de aplausos).
Andréi Biely - Petersburgo.
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