Buena idea ésa de dejar el dinero sobra la tabla de la mesa. No sólo por la incomodidad de esperar su llegada, muy temprano todavía. El encuentro, cara a cara, traería miradas, recriminaciones, engaños y desconfianzas... No le sería posible dejar de acordarse, y de recordarle, incluso aunque más no fuera con un mínimo gesto, aquello de la víspera. Incluso su sorpresa traduciría despecho, el acto de entregar, el simple hecho de entregar el dinero sería hostilidad... Y los enemigos de ayer se reunirían, se confrontarían... No agresivos, no: pero enemigos, on resentimientos...
Dyonelio Machado - El día de las ratas.