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viernes, 5 de agosto de 2011

CDLXXXV. Pasternak.

El arte es realista igual que la actividad, y simbólico como el hecho. Es realista en el sentido de que no inventa por sí la metáfora, sino que tras advertirla en la naturalez, la reproduce fielmente. El sentido figurado tampoco quiere decir nada, tomado aisladamente, sino que se refiere al espíritu general del arte en toda su integridad. Del mismo modo, tomadas aisladamente, las partes de la realidad desplazada no significan absolutamente nada.
El arte es simbólico por designo de toda su aspiración. Su único símbolo reside en al vivacidad y en el ca´racter facultativo de sus imágenes, que le son propias en toda su integridad. El hecho de que las imáganese sean intercambaiblaes es singo de un estado de cosas singular en el que las aprtes de la realidad permanecen indiferentes una frente a la otra. La intercambialidad de las imágenes, es decir, el arte, es un símbolo de la fuerza.

Boris Pasternak - Sin temor de castigo.

martes, 21 de septiembre de 2010

CD. Pasternak.

LA PRIMAVERA

Primavera. Vengo de la calle
donde el álamo esta maravillado,
donde se asusta la lejanía,
donde la casa tiene miedo a caer,
donde el aire es azul
como el envoltorio de la ropa blanca
del que ha sido dado de alta del hospital.

Donde la noche está vacía
como el relato interrumpido
que una estrella dejó sin terminar,
para perplejidad
de miles de ojos ruidosos,
sin fondo y carentes de expresión.

Boris Pasternak -

miércoles, 18 de agosto de 2010

CCCLXXVI. Pasternak.

FIN

¿Fue todo realidad? ¿Es hora de paseos?
Es mejor dormir eternamente, dormir, dormir,
y no ver sueño alguno.

Otra vez la calle. Otra vez la cortina de tul.
Otra vez, cada noche, la estepa, el almiar, los lamentos,
ahora, y en adelante.

Las hojas en septiembre, con asma en cada átomo,
ven en sueños silencios y sombras. De pronto despierta el verbel
la carrera de un perro.

Espera que se tiendan. De pronto aparece un gigante,
y otro. Unos pasos. «Aquí hay un tornillo».
Un silbido y una voz: «¡Espera!»

¡Si él, literalmente, hundía, desmoronaba el camino
con nuestro paso! El hasta el suelo
torturaba contigo.

Otoño. Baja un abalorio de amarillo azulado.
¡Ay, como tú, podredumbre, he de morir!
¡Qué cansado de vivir estoy!

¡Oh! A destiempo la noche nos inciensa con las maniobras
de las locomotoras; cuado llueve cada hoja se quiere
marchar a la estepa, como aquéllas.

!Las ventanas me hacen escenas. ¡Pero es en vano!
La puerta salta de los goznes cuando el hielo
le besa los codos.

Preséntame a alguno de los ahítos,
como ellos, por la cosecha de los campos del sur,
solares y herrumbre.

¡Pero con la dentera, el pasmo, los terrones
en la garganta, con la tristeza de tantas palabras
te cansas de tener amistad!

Boris Pasternak (Versión de César Astor).