En cuanto supe reflexionar, descubrí en mí un poder infinito y límites irrisorios. Cuando yo dormía, el mundo desaparecía; necesitaba de mí para ser visto, conocido, comprendido; me sentía cargada de una misión que cumplía con orgullo; pero no suponía que mi cuerpo imperfecto tuviera que participar en ella.
Simone de Beauvoir - Memorias de una joven formal.
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