El César tenía la obsesión de la gloria, siempre hablaba de la gloria, aspiraba a la gloria y por eso no se le podía decir -a él naturalmente aún menos que a Lucio- que la gloria, aunque sobreviva a la muerte, no elimina nunca la muerte, que el camino de la gloria es terreno, en el más acá, ignaro, un cambio de la apariencia, de la inversión y de la ebriedad, un camino de perdición:
- La gloria es un don de los dioses, pero no es el objetivo de la poesía; solamente los malos poetas la estiman como meta.
- La gloria es un don de los dioses, pero no es el objetivo de la poesía; solamente los malos poetas la estiman como meta.
Hermann Broch - La muerte de Virgilio.
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