Ningún hombre triunfa en todo lo que se emprende. En ese sentido somos todos unos fracasados. Lo importante es no desfallecer en el intento de organizar y mantener el esfuerzo de nuestra vida. Y en esto, lo que nos empuja adelante es la vanidad. Nos precipita a situaciones en las cuales resultamos perjudicados, y sólo el orgullo es nuestra salvaguarda, tanto por la reserva que impone sobre la elección de nuestra conducta, como por la virtud de su poder de resistencia.
Joseph Conrad - El duelo.
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