- Te amo.
Spencer suspiró:
- Yo también.
La comunicación se cortó, Spencer se apartó lentamente del teléfono.
- Nunca diga "yo también"- dijo Arroyo
- ¿Qué?
- Asentir siempre es un rol pobre... - prosiguió el gordo-. En el amor, en el odio, en la guerra o en los negocios vale la iniciativa: el que tira la primera piedra o dice la primera palabra delimita el terreno, tiene una movida más, como en el ajedrez: juega con las blancas... En la vida hay que intentar que a uno no le toquen siempre las negras...
- ¿De qué me habla?- reaccionó Spencer.
- Perdone, lo veo abstraído... - se disculpó el gordo-. Pero al oírlo hablar por teléfono pensé que hay relaciones en las que siempre es uno el que maneja el verbo, mientras el otro queda limitado al "también" y al "tampoco". Y decía que asentir siempre me ha parecido un gesto pobre... Yo, al menos, siempre he pensado así...
- Yo también.
Spencer suspiró:
- Yo también.
La comunicación se cortó, Spencer se apartó lentamente del teléfono.
- Nunca diga "yo también"- dijo Arroyo
- ¿Qué?
- Asentir siempre es un rol pobre... - prosiguió el gordo-. En el amor, en el odio, en la guerra o en los negocios vale la iniciativa: el que tira la primera piedra o dice la primera palabra delimita el terreno, tiene una movida más, como en el ajedrez: juega con las blancas... En la vida hay que intentar que a uno no le toquen siempre las negras...
- ¿De qué me habla?- reaccionó Spencer.
- Perdone, lo veo abstraído... - se disculpó el gordo-. Pero al oírlo hablar por teléfono pensé que hay relaciones en las que siempre es uno el que maneja el verbo, mientras el otro queda limitado al "también" y al "tampoco". Y decía que asentir siempre me ha parecido un gesto pobre... Yo, al menos, siempre he pensado así...
- Yo también.
Juan Sasturain - Los sentidos del agua.
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