Sin embargo, de repente, sin aviso, en medio de la nebulosa, se le disparaba un pensamiento caro, casi epifánico. Algo relativo al tiempo y al espacio. Igual a esos viajeros que van de una época a otra en esferas acrílicas sin medir las circunstancias de la caída, del aterrizaje, el avión no sólo lo había trasladado de Estocolmo a Madrid, una fuerza ciega lo había arrojado a un mundo distinto, a otra realidad, tan inconciente como la anterior, igual de palpable.
Iosi Havilio - Estocolmo.
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