Mostrando entradas con la etiqueta Galeano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Galeano. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de agosto de 2009

CXCVIII. Galeano.

Aquella noche hacían cola los sueños, queriendo ser soñados, pero Helena no podía soñarlos a todos, no había manera. Uno de los sueños, desconocido, se recomendaba:
-Suéñeme, que le conviene. Suéñeme, que le va a gustar.
Hacían la cola unos cuantos sueños nuevos, jamás soñados, pero Helena reconocía al sueño bobo, que siempre volvía, ese pesado, y a esos otros sueños cómicos o sombríos que eran viejos conocidos de sus noches de mucho volar.

Eduardo Galeano- El libro de los abrazos

miércoles, 22 de abril de 2009

CXLII. Galeano.

¿Nos contarás tu historia?
¿Nos hablarás al oído alguna vez?
¿Nos dirás: yo fui trazada
en el camino de una bala de cañón,
humillada por el viento, barrida,
salvada de las pestes
por el viento que sopla del sur?
¿Nos dirás: yo fui sangrada,
vaciada, quedama, traicionada?
¿Nos entregrarás espadas para vengarte?
¿Espejos para multiplicarse?
¿Vino para celebrarte, voces para nombrarte?

Ciudad enmascarada que nos enscondés el rostro
a nosotros tus hijos:
¿Bailan juntos en tus noches
los vivos y los muertos?
¿Salen juntos de cacería los vivos y los muertos?
¿Por qué tan larga nuestra vela de armas?
¿Con qué tinta se dibuja tu rostro? ¿Con qué sangre?
¿Mueren de estafa los hombres que mueren
para que nuevamente nazcas?

Ningún dios nos ama, ningún dios nos escucha.
¿Adónde, a qué comarca o cielo ajeno
se nos llevaron el alma?
¿Qué pájaro la robó, qué gaviota?
¿Me dejarás saber que soy de acá. sentir que soy de acá,
nacido acá?
Ciudad mía, ciudad nunca:
¿Seré digno de hundir la cabeza entre tus pechos?
¿Mereceré beber tus jugos
amargos, poderosos?
¿Podré cantar tu canción boca arriba sobre la hierba?
¿Cantar con voz de ciego tu canción?

Eduardo Galeano - La canción de Nosotros.

jueves, 2 de octubre de 2008

XXXIII. Galeano

No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.

Eduardo Galeano - El libro de los abrazos