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lunes, 9 de abril de 2012

DXXXIV. Saer.

En los países subdesarrollados, la crisis es endémica: un estado febril permanente que, de tanto en tanto, atraviesa una fase aguda. En Argentina, desde sus orígenes, la crisis es latente, oculta en ciertos períodos de prosperidad que, sin embargo, privaban de sus beneficios a buena parte de los habitantes.


Juan José Saer - Trabajos.

miércoles, 1 de febrero de 2012

DIX. Saer.

(...) pero, fingida o autentica, esa gravedad excesiva instala un clima de amenaza. Hay que estar atentos porque, como ha ocurrido tantas otras veces, cuando se exageran los rasgos de esa retórica trasnochada, empiezan a insinuarse, impacientes y ávidos, los belfos de la bestia.

Juan José Saer - Trabajos.

jueves, 17 de noviembre de 2011

DV. Saer.

Me paseaba.... buscando alguna tarea inútil que me ayudase a llegar al fin del día, para ser otra vez el abandonado, con nombre  y memoria, como una red de latidos debatiéndose en el centro del acontecer.

Juan José Saer - El entenado
.

miércoles, 25 de mayo de 2011

CDLXIX. Saer.

A UNA AMIGA.

Llegó entonces la estación capital, el verano,
sometido a un rigor de fuego. Qué real
nuestra corta tarde: una medalla mojada -relumbrones
oscuros- bajo los árboles. Ahora puedo decir
lo innumerable de mi vida, a la luz férrea
de un día solitario. Gastamos nuestra
llama escasa, desde los bordes
hasta el núcleo, consumiéndola
minuto a minuto. No guardamos
ni música. Y me he quedado solo
tratando de luchar con la camisa estrecha
de mi voz, para decir esta palabra imprecisa
que nunca escucharás. Así sea.

Juan José Saer - El Arte de Narrar.

jueves, 5 de mayo de 2011

CDLXII. Saer.

Era como si deambuláramos por dos mundos diferentes, como si nuestros caminos no pudiesen, cualquiera fuese nuestro itinerario, cruzarse, como si paredes de vidrio nos separaran, (...) como si no ocupásemos ningún lugar en el espacio y no hubiésemos estado allí, interceptando el vacío con nuestros cuerpos.

Juan José Saer - El Entenado.

jueves, 10 de febrero de 2011

CDLII. Saer.

El sueño administrativo de una república sin poetas seduce a los que pretender gobernar: sin poetas no oficiales, se entiende, porque los oficiales adscriben, naturalmente, a la estructura del poder y se identifican con ella. La literatura oficial no es iluminadora sino funcional y su interpretación del mundo es excedida y englobada por la administración que la protege. Ese ejército impreciso de escribas mesurados le es vital al poder ya que éste pretende ser, no únicamente totalitario, sino también totalizante.

Juan José Saer - El Concepto de la Ficción.

miércoles, 23 de junio de 2010

CCCXXXVII. Saer.

Salió a buscar Troya y casi se topa con Hades.

Juan José Saer - Las Nubes.

martes, 6 de abril de 2010

CCLXXXVIII. Saer.

ARTE Y REALIDAD PARA BUENO PADRE:
Los pintores de la ciudad contaban de él que una vez pintó su propio jardín, en el que había canteros, bancos y un sauce y que después de haber estudiado el cuadro durante algunas semanas, porque había algo que no terminaba de convencerlo, decidió cambiar el color de uno de los bancos – de verde, como estaba pintando en el jardín y como él lo había reproducido en el cuadro, lo transformó en ocre, pero como había algo que no lo convencía del todo todavía cuando comparaba el cuadro con el jardín, un domingo a la mañana salió con un tarro de pintara al jardín y pintó el banco de ocre. Según los pintores –fuente, a decir verdad, de lo mas sospechosa- si los bancos pintados de ocre no le disgustaba. El cuadro no le parecía terminado todavía y después de estudiar con minucia, de sopesar día y noche cada un de sus detalles, llegó a la conclusión de que el sauce, que aparecía en el centro del cuadro, ocupaba demasiado lugar, aplastando el resto y creando una simetría artificial entre las dos mitades de la tela; de modo que después de muchas cavilaciones decidió que había que borrar el árbol y dejar en su lugar el cielo abierto y un horizonte de vegetación en el fondo; se puso manos a la obra y por fin, según los pintores, se sintió realmente satisfecho, así que al día siguiente se despertó con la convicción íntima de que el cuadro estaba terminado, y sin la menor vacilación salió al jardín y arrancó el árbol.

Juan José Saer - Lo Imborrable.

viernes, 12 de marzo de 2010

CCLXXIII. Saer.

Cada palabra, por simple y directa que sea, ya es una ficción.

Juan José Saer - La grande.

jueves, 21 de enero de 2010

CCLIX. Saer.

Estas conclusiones nos dejan doblemente perplejos si tenemos en cuenta que su autor, en el párrafo siguiente, dos líneas más abajo, menciona la terrible tormenta eléctirca del 21 de enero de 1793, en la que cayeron 39 rayos en Buenos Aires, matando a 19 personas, "mientras que el país más civilizado de Europa era sacudido por las tempestades políticas"2.

2. El 21 de enero de 1793 tuvo lugar la decapitación de Luis XVI. Podríamos considerar una posible relación causal entre la ejecución el monarca y la tormenta eléctrica en el Río de la Plata, semejante a los disturbios meteorológicos que desencadenó la crucifición de Cristo. Desde un punto de vista simbólico, es obvio que el deicidio y regicidio, en ciertas sociedades, perturban a tal punto el orden social, que esa perturbación alcanza también al orden natural. Pero algún pensador nacionalista (estos dos terminos no siempre son contradictorios) podría observar que, en tanto que los trastornos metorológicos causados por el deicidio ocurrieron en el lugar mismo del crimen, perjudicando a sus responsables, los 39 rayos del regicidio cayeron a 14.ooo kilómetros de la Place de la Concorde, y que las 19 victimas carbonizadas no habían ni siquiera deseado, o en todo caso ni instigado, la decapitación ni participado en ella, lo cual vendría a inaugurar, junto con la era buruesa, una distribuicón poco equitativa de la ira divina: los crímenes se comenten en la metrópoli, en tanto que las represalias, según una curiosa división del trabajo, se ejercen en el área colonial.

Juan José Saer - El río sin orillas.

martes, 8 de septiembre de 2009

CCVII. Saer.

Una idiotez sin signos de puntuación sigue siendo una idiotez, pero en el caso presente a pesar de estar redactada toda con minusculas, se trata de una idiotez mayuscula.

Juan José Saer - La Grande.

jueves, 13 de agosto de 2009

CXCV. Saer.

La crepitación de la leña, el olor de la carne que se asa en la templanza benévola de los patios, del campo, de las terrazas, no desencadenan por cierto ningún efluvio metafísico predestinado a esa tierra, pero si en cambio, repitiendo en un orden casi invariante una serie de sensaciones familiares, acuerdan esa impresión de permanencia y de continuidad sin la cual ninguna vida es posible. Al anochecer, se encienden los primeros fuegos. Un olor a leña, y después de carne asada es lo que sobresale cuando empieza a oscurecer en el campo, en las orillas del río, en los pueblos y en las ciudades. Repartido en muchos hogares, no siempre equitativos, el fuego único de Heráclito arde plácido o turbulento, iluminando y entibiando ese lugar, que, ni más ni menos prestigioso que cualquier otro, es, sin embargo, único también, a causa de unos azares llamados historia, geografía y civilización; el fuego arcaico y sin fin acompañado de voces humanas que resuenan a su alrededor y que van transformándose poco a poco en susurros hasta que por último, ya bien entrada la noche, inaudibles, se desvanecen.

Juan José Saer - El río sin orillas.

lunes, 8 de junio de 2009

CLXIV. Saer.

(...) Lo que es válido para un lugar es válido para el espacio entero, y ya sabemos que si contiene a la parte, la parte a su vez contiene al todo (...)

Juan José Saer - Las nubes.

sábado, 28 de marzo de 2009

CXXIX. Saer.

Vladimir Propp inventó el análisis estructural de los cuentos populares; cada elemento de la intriga, común a muchos cuentos, puede reducirse a una función; a partir de una situación inicial, que se escribe con la letra griega alfa (por ejemplo un rey y sus tres hijas) se producen siempre pocas variantes, cada una de las cuales representa una función: por ejemplo, las hijas salen a pasear (Función β3) y se queda más de lo debido en el jardín (∂1); un dragón las rapta (A1), el rey pide ayuda (B1) a las tres héroes que salen a buscarlas (C mayúscula y una flecha arriba que indica partida); combate y muerte del dragón (M1 - Y1); liberación de las niñas (K4), retorno (Flecha hacía abajo). Recompensa (W3) - Recita Soldi y finge hallarse completamente extenuado cuando termina-. El número limitado de variantes permite entonces reducir cada tipo de combinación a un esquema abstracto. Tomatiso dice que en Alemania, donde la vida moderna es demasiado agitada y el tiempo es oro, los padres tienen demasiado trabajo y en vez de leerles un cuento a sus hijos antes de dormir, les recitan uno de los esquemas de Propp. Y a los niños alemanes, que son muy inteligentes, les gusta mucho. Nula: no te olvides esta noche: alfa beta tres A mayúscula A1 B1 flecha ascendente. H1 guión Y uno K cuatro flecha descendente doble V3. A los chicos les va a encantar.

Juan José Saer - La grande.

jueves, 5 de febrero de 2009

C. Saer.

Lo desconocido es una abstracción; lo conocido, un desierto; pero lo conocido a medias, lo vislumbrado, es el lugar perfecto para ondular deseo y alucinación.

Juan José Saer - El Entenado.

viernes, 2 de enero de 2009

LXXIX. Saer

Mientras lo iba siguiendo por la calle, tuve una impresión rarísima que nunca había tenido antes y que, no quiero mentirle, me intranquilizó bastante. Me parecía que caminábamos por la misma calle, en el mismo espacio, pero en tiempos diferentes. Se me ocurrió que si me acercaba a él para saludarlo, a pesar de haber pasado conmigo toda la mañana no me reconocería, o peor, ni siquiera me vería, porque estábamos moviéndonos en dimensiones temporales diferentes, como en las series de ciencia-ficción.

Juan José Saer - La grande.

viernes, 8 de agosto de 2008

IX. Saer

(...) que lo trágico puro existe únicamente en el dominio del arte, y que en realidad, aún en sus aspectos más atroces, siempre se lo encuentra temperado por algún elemento cómico, grotesco, o aun ridículo.

Juan José Saer - Las Nubes