El héroe es héroe cuando puede morir; el detective, en cambio, no puede morir, porque la ratio sin fin debe comportarse heroicamente y, si llegara a morir, su muerte sería sólo un hecho contingente (quizás producto de una debilidad en la fantasía del autor), en lugar de una prueba final.
Siegfried Kracauer - La novela policial. Un tratado filosófico.
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