Aquí se sentaba también Bronstein alias Trotski, tan a menudo que un ministro austríaco, informado po los servicios secretos de los preparativos revolucionarios en Rusia, había contestado, según la famosa anécdota: «¿Y quién va a hacer esa revolución en Rusia? ¿NO será ese tal señor Bronstein, que se pasa el día entero en el Café Central?»
Claudio Magris - El Danubio.
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