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lunes, 19 de abril de 2010

CCXCVII. Hrabal.

- ¡Es la maldición del siglo del erotismo! ¡Todo es erotismo! No hay más que exicitaciones eróticas. ¡Los adolescentes y hasta los niños se enamoran de las niñas qe cuidan los gansos! ¡Tragedias sentimentales copiadas de los libros y las películas eróticas! ¡A la cárcel los escritores y los educadores y los vendedores de libros y fotos pornográficas! Descuartizó el cadáver de la lechera y seguro que hubiera descuartizado hasta el cadáver de su prima si no se lo hubieran impedido. En la droguería un maniquí muestra un corte en las caderas semejante a las de una mujer joven a tamaño natural. ¡Y los jóvenes lo miran con avidez! El atelier de un pintor le deja a uno dudas de si ha entrado en una carnicería donde se vende carne humana. ¡Canibalismo! Han encontrado a la asesinada en la maleta y busca a un hombre rubio con un diente de oro. La última vez que lo vieron le compraba a ella una manza australiana en el supermercado Corona. ¡Aj! ¡Pura carne! Asesintatos sexuales en el horizonte. AL banquillo de los acusados los maestros que toleran la educación sobre temas sexuales. ¡Cuanta más inmoralidad y más placeres, menos cunas y más féretros! -gritaba ya con voz ronca el jefe de estación por el ventanuco de la cocina del primer piso hacia la oficina de comunicaciones.

Bohumil Hrabal - Trenes rigurosamente vigilados.