Llegaron también nuevos libros, y los clásicos de las ciencias sociales aparecieron con otras notas marginales y distintos comentarios; las antiguas historias fueron reemplazadas por historias nuevas; y los viejos recuerdos de los jefes revolucionarios muertos se cambiaron por otros recuerdos diferentes de los mismos difuntos. Rubashov recalcaba con ironía a su secretaria que lo único que les faltaba por hacer eran nuevas ediciones revisadas de los números atrasados de todos los periódicos.
Arthur Koestler - El Cero y el Infinito.
.jpg)