Estaba como de moda esta forma de reflexión: "¿Qué quieres que sea tal individuo si hace tal cosa?". Aquel momento o desilusión frente a Colling casi equivalía a decir: "El hombre que dice semejante vulgaridad, no puede ser un crítico de arte". "Si su frase es tan vulgar, su arte también lo debe ser". Es posible que en muchos casos acertara -y que éste fuera uno de ellos-; pero con seguridad que era una forma hecha del pensamiento, que podía dar lugar a errores crueles y que inhibía para seguir pensando u observando con respecto a una persona; y además, una de las verdades más visibles era que en un mismo individuo pudieran encontrarse las cosas más contradictorias.
Felisberto Hernández - "Por los tiempos de Clemente Colling".
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