lunes, 30 de noviembre de 2009

CCXLV. Turgueniev.

(...) le diré que no merece la pena estudiar a las personas por separado. Todos se parecen unos a otros, lo mismo corporalmente que en lo espiritual; cada uno de nosotros tiene un cerebro, un bazo, un corazón, unos pulmones, y todo está igualmente distribuido; y las llamadas cualidades morales son las mismas en unos que en otros, las pequeñas variaciones no significan nada. Basta un individuo como ejemplar para juzgar a todos los demás. Los hombres son como los árboles en el bosque; ningún botánico se va a poner a estuidar cada abedul por separado.

Ivan S. Turgueniev - Padres e hijos.

sábado, 28 de noviembre de 2009

CCXLIV. Bolaño.

Durante un tiempo la Crítica acompaña a la Obra, luego la Crítica se desvance y son los Lectores quienes la acompañan. El viaje puede ser largo o corto. Luego los lectores mueren uno por uno y la Obra sigue sola, aunque la Crítica y otros Lectores poco a poco vayan acompasándose a su singlatura. Luego la Crítica muere otra vz y los Lectores mueren otra vez y sobre esa huella de huesos sigue la Obra su viaje hacia la soledad. Acercase a ella, navergar a su estela es señal inequívoca de muerte segura, pero otra Crítica y otros Lectores se le acercan incansables e implacables y el tiempo y la velocidad los devoran. Finalmente la Obra viaja irremediablmente sola a la Inmensidad. Y un día la Obra muere como mueren todas las cosas, como se extinguirá el Sol y la Tierra, el Sistema Solar y la Galaxía y la más recondita memoria de los hombres. Todo lo que empieza como comedia acaba como tragedia.

Roberto Bolaño - Los detectives salvajes.

jueves, 26 de noviembre de 2009

CCXLIII. Azorín.

Por mucho color que se ponga en una vida ajena, siempre resultará incolora. Por mucho sabor que pongamos en ella, siempre será insípida.

Azorín - Memorias inmemoriales.

martes, 24 de noviembre de 2009

XXII. Grafiti.


No empezar a dejar de pensar.

Anónimo - Grafiti (Mitre y José Martí; Temperley)

domingo, 22 de noviembre de 2009

CCXLII. De Beauvoir.

En cuanto supe reflexionar, descubrí en mí un poder infinito y límites irrisorios. Cuando yo dormía, el mundo desaparecía; necesitaba de mí para ser visto, conocido, comprendido; me sentía cargada de una misión que cumplía con orgullo; pero no suponía que mi cuerpo imperfecto tuviera que participar en ella.

Simone de Beauvoir - Memorias de una joven formal.

viernes, 20 de noviembre de 2009

CCXLI. Pirandello.

¿Por qué? Porque no podemos comprender la vida si no nos explicamos de alguna manera la muerte.

Luigi Pirandello - Il Fu Mattia Pascal

miércoles, 18 de noviembre de 2009

CCXL. Joyce.

When you wet the bed first it is warm then it gets cold.

James Joyce - A Portrait of the Artist as a Young Man.

lunes, 16 de noviembre de 2009

CCXXXIX. Montaigne.

Mis defectos se reflejarán a lo vivo; mis imperfecciones y mi manera de ser ingenua, tanto como la reverencia pública lo consienta.

Michel de Montaigne - Ensayos escogidos

sábado, 14 de noviembre de 2009

CCXXXVIII. Monterroso.

Estaba convencido de que podía escribir un cuento sobre cualquier cosa. Había descubierto (y tomado certeras notas sobre ello) que los mejores cuentos, y aún las mejores novelas, están basadas en hechos triviales, en acontecimientos cotídianos y sin importancia aparente. El estilo, cierta gracia para hacer resaltar los detalles, lo era todo. La obra superaba a la materia. No cabía duda, el mejor escritor era el que de un asunto baladí hacía una obra maestra, un objeto de arte perdrable. «El escritor -dijo una tarde en el café- que más se parece a Dios, el más grande creador, es don Juan Valera: No dice absolutamente nada. De esa nada ha creado una docena de libros.» Lo había dicho por casualidad, casi sin sentirlo. Pero esta frase hizo reía a sus amigos y confirmó con ella su fama de ingenioso.

Augusto Monterroso - Obras Completas (y otros cuentos).

jueves, 12 de noviembre de 2009

CCXXXVII. Sabines.

El diablo y yo nos entendemos
como dos viejos amigos.
A veces se hace mi sombre,
va a todas partes conmigo.
Se me trepa a la nariz
y me muerde
y la quiebra con sus dientes finos.
Cuando estoy en la ventana
me dice ¡brinca!
detrás del oído.
Aquí en la cama se acuesta
a mis pies como un niño
y me ilumina el insomnio
con luces de artificio.
Nunca se está quieto.
Anda como un maldito,
como un loco, adivinando
cosas que no digo.
Quién sabe qué gotas pone
en mis ojos, que me miro
a veces cara de diablo
cuando estoy distraído.
De vez en cuando me toma
los dedos mientras escribo.
Es raro y simple. Parece
a veces arrepentido.
El pobre no sabe nada
de sí mismo.
Cuando soy santo me pongo
a murmurarle al oído
y lo mareo y me desquito.
Pero después de todo
somos amigos
y tiene una ternura como un membrillo
y se siente solo el pobrecito.

Jaime Sabimos - La Señal.

martes, 10 de noviembre de 2009

CCXXXVI. Machado.

XXVIII

Crear fiestas de amores
en nuestro amor pensamos,
quemar nuevos aromas
en montes no pisados,

y guardar el secreto
de nuestros rostros pálidos,
porque en las bacanales de la vida
vacías nuestras copas conservamos,

mientras con eco de cristal y espuma
ríen los zumos de la vid dorados.
...................................................
Un pájaro escondido entras las ramas
del parque solitario,
silva burlón...
__________Nosotros exprimimos
la penumbra de un sueño en nuestro vaso...
Y algo, que es la tierra en nuestra carne siente
la humedad del hardíon como un halago.

Antonio Machado - Soledades. Galerías. Otros poemas.

domingo, 8 de noviembre de 2009

CCXXXV. Machado.

LA CANCIÓN DEL PRESENTE.

No sé odiar, ni amar tampoco.
Y en mi vida inconsecuente
amo a veces como un loco,
u odio de un modo insolente.
Pero siempre dura poco
lo que quiero y lo que no...
¡Qué sé yo!
Ni me importa...
Alegre es la vida y corta,
pasajera.
Y es absurdo,
y es antipático y zurdo
complicarla
con un ansia de verdad
duradera
y expectante
¿Luego?... ¡Ya!
La verdad será cualquiera.
Lo precioso es el instante
que se va.


Manuel Machado - El mal poema.

sábado, 7 de noviembre de 2009

CCXXXIV. Camus.

La preocupación de libertad y de independencia sólo se concibe en un ser que todavía vive de esperanza.

Albert Camus - La muerte feliz.

jueves, 5 de noviembre de 2009

CCXXXIII. D'Annunzio.

¿Qué miseria terrena puede velar el esplender de la verdad que luce en estos ojos? ¿Qué alma afligida puede ignorar la virtud consoladora que de vosotros fluye?

Gabriele D'Annunzio - Las Virgenes de las Rocas.

martes, 3 de noviembre de 2009

CCXXXII. Bolaño.

Todos los poetas, incluso los más vanguardistas, necesitan un padre. Pero éstos eran huérfanos de vocación.

Roberto Bolaño - Los detectives Salvajes.

domingo, 1 de noviembre de 2009

CCXXXI. Wittgenstein.

La figura lógica de los hechos es el pensamiento.

Ludwig Wittgenstein - Tractatus logico-philosophicus.

viernes, 30 de octubre de 2009

CCXXX. Bakunin.

Siendo dios todo, el mundo real y el hombre no son nada.

Míjail Bakunin - Dios y el Estado.

miércoles, 28 de octubre de 2009

CCXXIX. Güiraldes.

Pago es patrica chica, y, por más que nos independicemos, nos queda metidas dentro cuñas de goce o de dolor, ya hechas carne con el tiempo.

Ricardo Güiraldes - Don Segundo Sombra.

lunes, 26 de octubre de 2009

CCXXVIII. Piglia.

Hay que pensar en contra de sí mismo y vivir en tercera persona.

Ricardo Piglia - Respiración Artificial.

sábado, 24 de octubre de 2009

CCXXVII. Sartre.

Ser libre. Ser causa de sí, podre decir: soy porque lo quiero; ser mi propio comienzo.

Jean-Paul Sartre - Los caminos de la libertad I, La edad de la razón.

jueves, 22 de octubre de 2009

CCXXVI. Mankell.

Le parecía inconcebible que el trabajo policial no se rigiese siempre según unos principios racionales y morales incuestionables.

Henning Mankell - Los perros de Riga.

martes, 20 de octubre de 2009

CCXXV. Kafka.

Mi principio fundamental es éste: la culpa es siempre indudable.


Franz Kafka - La Colonia Penitenciaria.

domingo, 18 de octubre de 2009

CCXXIV. Chandler.

- Es usted el animal más insensible que he conocido, Marlowe. ¿O puedo llamarle Phil?
- Claro.
- Usted puede llamarme Vivian.
- Gracias, Mrs. Regan.
- ¡Vayase al diablo, Marlowe!

Raymond Chandler - El sueño eterno.

viernes, 16 de octubre de 2009

CCXXIII. Piglia.

La literatura es una forma privada de utopía.

Ricardo Piglia - Prisión perpetua.

miércoles, 14 de octubre de 2009

CCXXII. Levrero.

- Acuérdese, joven: hay dos infinitos - dijo, subrayando cada concepto con un enérgico movimiento del índice izquierdo, como dirigiendo una orquesta -; infinito muy grande, infinito muy pequeño, usted en el medio; y dentro suyo, otros infinitos. Cada átomo cuerpo, pequeño planeta. No desalentar por cosas que pasan; vida continúa. Vida igual a mosquita curiosa, revolotea todos lados y mete nariz en todo. A veces mosquieta cae en telaraá. Eso bueno. Naturaleza. Ley. No bueno caer en telaraña propia.

Mario Levrero - Dejen todo en mis manos.

lunes, 12 de octubre de 2009

CCXXI. Hernández.

Estaba como de moda esta forma de reflexión: "¿Qué quieres que sea tal individuo si hace tal cosa?".  Aquel momento o desilusión frente a Colling casi equivalía a decir: "El hombre que dice semejante vulgaridad, no puede ser un crítico de arte".  "Si su frase es tan vulgar, su arte también lo debe ser".  Es posible que en muchos casos acertara -y que éste fuera uno de ellos-; pero con seguridad que era una forma hecha del pensamiento, que podía dar lugar a errores crueles y que inhibía para seguir pensando u observando con respecto a una persona; y además, una de las verdades más visibles era que en un mismo individuo pudieran encontrarse las cosas más contradictorias.

Felisberto Hernández - "Por los tiempos de Clemente Colling".

sábado, 10 de octubre de 2009

CCXX. Guimarães Rosa.

Pero el demonio no existe real. Dios es quien deja que el instrumento se afine a voluntad, hasta que llegue a hora de bailar.

João Guimarães Rosa - Gran Sertón: Veredas.

jueves, 8 de octubre de 2009

CCXIX. Broch.

El César tenía la obsesión de la gloria, siempre hablaba de la gloria, aspiraba a la gloria y por eso no se le podía decir -a él naturalmente aún menos que a Lucio- que la gloria, aunque sobreviva a la muerte, no elimina nunca la muerte, que el camino de la gloria es terreno, en el más acá, ignaro, un cambio de la apariencia, de la inversión y de la ebriedad, un camino de perdición:
- La gloria es un don de los dioses, pero no es el objetivo de la poesía; solamente los malos poetas la estiman como meta.

Hermann Broch - La muerte de Virgilio.

martes, 6 de octubre de 2009

CCXVIII. Chaucer.

“(…) porque, cuando has terminado de trabajar y has hecho todas tus cuentas, en lugar de descansar o buscar cosas nuevas, regresas inmediatamente a casa y, mudo como una piedra, te sientas ante otro libro hasta que se te nubla la vista (…)”

Geoffrey Chaucer - El parlamento de las aves y otras visiones del sueño ("La casa de la fama")

domingo, 4 de octubre de 2009

CCXVII. Cortázar.

En sus horas de lectura, que se cumplían entre la una y las cinco de la madrugada, pero no todas las noches, había llegado a la desconcertante conclusión de que el silbido no era un tema sobresaliente en la literatura. Pocos autores hacían silbar a sus personajes. Prácticamente ninguno. Los condenaban a un repertorio bastante monótono de elocuciones (decir, conestar, cantar, gritar, balbucear, bisbisar, profesiri, susurrar, exclamar y declamar) pero ninún héroe o herína coronaba jamás un gran momento de sus epopeyas con un real silbido de esos que rajan los vidrios.

Julio Cortázar - Rayuela.

viernes, 2 de octubre de 2009

CCXVI. Roth.

Entonces recordó algo que ella había escrito en sexto o séptimo curso, antes de que fuese al instituto de Morristown. A sus compañeros de clase en la escuela Montessori les hicieron diez preguntas sobre su «filosofía», una por semana. La primera semana la maestra les preguntó: «¿Por qué estamos aquí abajo?». En lugar de responder como los demás niños que estamos aquí para hacer el bien, para convertir el mundo en un lugar mejor, etcétera, Merry respondió con su propio interrogante: «¿Por qué hay monos aquí abajo?». Pero la maestra consideró inadecuada esta respuesta y le pidió que, en casa, reflexionara más seriamente sobre el particular. «Desarrolla el tema», le pidió. Merry se fue a casa, hizo lo que le pedían y al día siguiente entregó otra frase: «¿Por qué hay canguros aqui abajo?». Ésa fue la primera ocasión en que uno de sus maestros informó a Merry acerca de su «testarudez». La última pregunta formulada a la clase era «¿Qué es la vida?», y Merry respondió algo que hizo reír a sus padres aquella noche. Según la niña, mientras su compañeros se esforzaban por expresar unos pensamientos falsamente profundos, ella, tras pensar una hora en su pupitre, escribió una sola frase nada trivial: «La vida no es más que un breve periodo de tiempo durante el que una está viva».

Philip Roth - Pastoral Americana.